ALBERTO RUY-SÁNCHEZ UN influyente ARABISTA mexicano
DE SABER y DE SABOR excepcionales
Por Marwa Hattab
Alberto Ruy-Sánchez es un escritor y editor mexicano que ha dedicado más de veinte años de su vida a la construcción de una obra literaria mudejar, (es decir, que su sustancia es la permanencia arábigo andalusí en Hispanoamérica) formada principalmente por un ciclo de varias novelas que, además de ser obras de arte de primera calidad, reconocidas y premiadas en varios países, son una reivindicación monumental de la cultura árabe y de su presencia, oculta o evidente, en la rica cultura mexicana. Pero además de construir una obra de arte, única en la cultura latinoamericana, que comunica de manera sensible los valores y las características más profundas de la cultura árabe, se ha dedicado a dar conferencias sobre el tema de la importancia de la cultura árabe en México y en Latinoamérica, en universidades y centros culturales de los cinco continentes. Como director de una casa editorial y de una revista de mucha influencia en su país, Artes de México, Ruy-Sánchez ha encargado a diversos especialistas internacionales investigaciones sobre el tema que se ha vuelto sentido y obsesión de su vida. Y ha publicado en varias ediciones esas investigaciones. Así, siendo su revista una publicación monográfica sobre las culturas más tradicionales de México, Ruy-Sánchez se ha preocupado por enfatizar de manera seria y documentada de qué manera la cultura árabe es uno de los componentes indisociables de la cultura mestiza de México. Estos tres componentes: a. Una obra de arte arabófila de gran importancia estética, difundida ampliamente y estudiada en universidades de todo el mundo; b. Una labor de conferencista universitario elocuente y muy solicitado sobre la cultura árabe en una de sus dimensiones más imprevisibles: la hispanoamericana; y c. Una labor de promotor cultural y editor de la más alta calidad en su lengua y en su continente, reconocido con los máximos premios que un editor puede recibir en su país, lo han hecho convertirse en uno de los mejores amigos, difusores y estudiosos del mundo árabe en Hispanoamérica. Siendo el único que actúa profundamente a la vez en el ámbito universitario, en el de la edición y en el de la creación artística. Cómo ha marcado y marca una diferencia Algunos de los más activos arabistas latinoamericanos de la nueva generación han sido impulsados y difundidos por su editorial, y algunos como León Rodríguez Zahar, autor de Arte Islámico, Evocación del Paraíso, lo han reconocido públicamente como su mentor, en el Congreso Internacional de Arte Mudéjar, Universidad Popular Autónoma, Puebla 2007. La conferencia inaugural del primero de esos congresos estuvo a su cargo. Fue invitado, junto con el célebre escritor Jamel Eddine Bencheikh y otros, como conferencista especial en la Cátedra Itinerante UNESCO / Red de Conocimiento Recíproco de las Religiones del Libro, las Tradiciones Espirituales y Culturas Específicas, que se desarrolló en la Universidad Al Akhawayn, de Ifrane en Marruecos. Y desde entonces ha participado activamente en todas las acciones tendientes a una mejor y mayor comprensión de la cultura árabe y sus puntos de confluencia con otras religiones. Especialmente en una época donde los prejuicios en contra del mundo árabe proliferan. En su país, es vicepresidente de la Asociación de Amigos de Marruecos. Su influencia ha sido tal que no solamente se extiende al mundo hispanoamericano, lejano geográficamente del mundo árabe, sino que además ha hecho que dentro mismo de los países árabes muchas personas jóvenes reencuentren elementos de su propia cultura a los que no daban importancia. Así, la traductora de las novelas de Ruy-Sánchez al árabe, la doctora y profesora Fatiha Benlabbah, de la Universidad Mohammad V de Rabat, escribió en su ensayo, “Alberto Ruy Sánchez o el viaje de regreso”: “El viaje emprendido por el narrador de En los labios del agua es pues un viaje de regreso a los orígenes. Ese regreso ha hecho nacer en mí, lectora y traductora al árabe de Alberto Ruy Sánchez, otro regreso: un redescubrimiento de ciertos aspectos de mi cultura, de la sensibilidad de la gente a la que pertenezco. El texto que traduje, Los nombres del aire, era como un espejo que me reflejaba. Fatma y Kadiya no me eran extranjeras: eran, de alguna manera, otras imágenes de mí. Me reconocí en esos personajes femeninos, tan brillantemente concebidos y descritos. Y los personajes masculinos también me resultaban conocidos. Mi descubrimiento de la ciudad imaginaria de Mogador por la lectura, despertó en mi el deseo de conocer la ciudad real, Essaouira. Y aunque nunca había estado antes en ella, una vez ahí tuve la impresión haberla conocido antes. Y es que mi mirada sobre los pescadores, sus barcas y el despliegue de pescados en subasta, sobre las murallas, la torre, las gaviotas y el mar, estaba cargada de esa visión de Mogador que en Los nombres del aire tiene una maravillosa expresión.” La misma doctora Benlabbah escribe que regresó a valorar las tradiciones vivas de su país, o como se acostumbra decir ahora, su patromonio inmaterial, como ciertos aspectos del baño público o hammam, gracias a la novela que estaba traduciendo. Y que, más aún, gracias a Alberto Ruy Sánchez regresó a los textos clasicos de la cultura árabe que alimenta las obras de este arabista mexicano: “Además, la lectura y traducción de esta obra que mantiene una sutil relación intertextual con la tradición literaria y mística árabe, provocó en mí un regreso a los textos de ese rico patrimonio: Ibn Zaydun, poeta de Córdoba inspirado en la poeta Wallada; Ibn Arabi y el misterio de las cifras y de las letras, autor de El intérprete de los deseos, quien hizo varios viajes en Africa del norte entre 1193 y 1201. Ibn Arabí estuvo tres veces en Fez donde, en 1195, vivió la experiencia de la Ascención Nocturna alcanzando la Estación de la Luz.; y en Marrakech, donde alcanzó la Estación de la Proximidad o Identidad Suprema y tuvo la visión del Trono Divino. Y finalmente Ibn Hazm, autor de El collar de la Paloma, un libro transformado en Los nombres del aire en objeto de la búsqueda de un personaje masculino, Ahmed, que desea desentrañar el misterio de la mirada de Fatma. Otro redescubrimiento: ahí también la mirada del autor se colocaba entre la mía y el texto. Releí el texto de Ibn Hazm a través de los ojos inquietos del joven taleb que buscaba con impaciencia en El Collar… una clave para interpretar la mirada de Fatma. Al violar la prohibición de leer ese libro, Ahmed no se preocupa sino por conocer, gracias a la ayuda del sabio experimenmtado Ibn Hazm, el secreto de la mujer que lo atrae. Pero ARS, al traducir y citar ese texto señala indirectamente más de un tema sobre los juegos del amor entre los árabes, sobre la erotología y sobre la curiosa y excepcional relación entre los Doctores de la Ley y la Erotología. En el mundo árabe, la erotología fue, durante siglos, territorio exclusivo de los religiosos que se ocuparon de ese tema produciendo una literatura extraordinaria tanto por su cantidad como por su generosa audacia. Hice ese redescubrimiento gracias a las cualidades del autor: un sentido agudo de la observación, una sensibilidad a flor de piel, una capacidad imaginativa extraordinaria, un estilo rico en imágenes y una escritura cargada de intensidad poética y rica en resonancias literarias y culturales. Y por encima de todo ello hay una apertura de espíritu y una grandeza de alma que están en el origen de una visión del Otro que rechaza la diferenciación discriminatoria.” En la presentación pública en México de su más reciente novela, La mano del fuego, el embajador de Marruecos en en ese país reconoció que la difusión que hace Alberto Ruy Sánchez de la cultura árabe de su marruecos es tal que él mismo estaba descubriendo por primera vez algunos de los lugares que aparecían en las pantallas del recinto ante los ojos asombrados de la audiencia mayoritariamente mexicana ese día. Tal vez sea justamente por esta presencia de pasión contagiosa por el mundo árabe, y por los resultados de su labor, que Alberto Ruy Sánchez fue invitado en abril del 2008 al Cairo para impartir la conferencia inaugural del Congreso Panárabe de Escritores y a la vez el nuevo edificio de la Unión Árabe de Escritores (presidida por el dramaturgo Mohhamed Salmawi). En esa misma semana habló ante los estudiantes y profesores en la gran universidad del Cairo, donde leen y estudian sus obras, convirtiéndose así en el primer escritor latinoamericano que imparte una conferencia magistral en la Universidad Al Azhar. Para la celebración de Damasco, Capital de la Cultura Árabe, Alberto Ruy Sánchez fue invitado a impartir una conferencia en la Biblioteca Nacional Siria, produciendo como en Egipto el asombro y el entusiasmo de los asistentes. No es casualidad que su más reciente teoría estética, difundida en libros y conferencias y arraigada en el redescubrimiento del mundo árabe, se titule precisamente “Por una estética del asombro”. Para quienes como yo, mexicana de origen árabe, nuestras raíces son nuestro tesoro, encontramos en la obra y la labor de difusión y estudio de Alberto Ruy-Sánchez, el trabajo de una vida realizado por una persona que ha marcado a nuestro alrededor una enorme diferencia favorable. Ha creado conocimiento de la riqueza del mundo árabe y del mexicano simultáneamente, y se ha preocupado porque su trabajo no se dejara arrinconado en la parcela de los especialistas universitarios, donde podría haberse quedado fácilmente. Nos ha conmovido profundamente con sus novelas llenas de poesía, de inigualable sabor a lo nuestro, y ellas mismas nos han hecho buscar algunos escritores árabes clásicos que son, para algunas de nosotras, nuevos libros de cabecera. Pienso en Ibn Hazm y su Collar de la Paloma, por ejemplo. Ha hecho que muchos mexicanos nacionalistas reconozcan en sus cosas más íntimas, incluyendo los objetos de su cultura popular, tantas cosas que nos unen a ambos pueblos, que nos hacen ser unos sólo. Así su labor ha sido de encuentro y confluencia de culturas. Ha producido sentimientos y argumentos de la tolerancia, y más allá de ella, nos ha llevado en México y tal vez en todo el continente a una verdadera conciliación con la diversidad que somos. A quienes no lo conozcan, aconsejo vivamente que lo lean, que lo gocen, que seguramente les ayudara a reconocer algo de lo que todos aquí llevamos dentro.
Ver: www.albertoruysanchez.com
y: http://albertoruysanchez.blogspot.com
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Aconsejo que lean, entre otros de sus títulos:
La mano del fuego. Alfaguara.
Los jardines secretos de Mogador.
Alfaguara. En los labios del agua, Alfaguara.
Los nombres del aire, Alfaguara.
Nueve veces el asombro, Alfaguara
1 comentario:
Hola, facebook mediante llegué hasta aquí y quiero felicitarte por compartir en la blogósfera tu trabajo en torno al querido Alberto. Un abrazo. "In sha alá" que sigas posteando para deleite de quienes visitamos este espacio.
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